¿Has visto perros agresivos con otros perros? ¿Son de esos perros que no se pueden soltar en la plaza porque en segundos están causando problemas? Este puede ser un problema frecuente, pero, ¿será realmente problema de los perros o de sus dueños?

La agresividad de los perros con otros de su genero puede resultar muy estresante tanto para los humanos como para sus peludos, los primeros muchas veces acrecientan o  validan el problema en vez de buscar soluciones.

¿Por qué ocurre?

Adicionalmente a la genética, la que a veces podría tener algún grado de responsabilidad, un perro se transforma en agresivo principalmente por situaciones ambientales experiencias traumáticas o mala socialización  y es aquí en donde entra la crianza humana:

-La socialización es un aspecto muy importante y debe ser trabajado desde que es cachorro. Enseñarle que interactúe con otros perros y que aprenda a jugar. Hay que tomarse el tiempo y hacer que interactúe con sus congéneres, con niños, adultos, con animales de otras especies. Mientras más contacto y relación tenga con el mundo que lo rodea mayores probabilidades hay de que se transforme en un individuo bien comportado. Algunos expertos en etología sostienen que existe una “ventana” de socialización que se cierra a los 5 meses. Después de esa edad se volvería cuesta arriba la socialización, según esa tesis.

-Una experiencia traumática también puede ser desencadenante de una conducta agresiva. Por ejemplo un perro que es atacado por otro, podría generar un grado alto de desconfianza hacia los de su especie y por tanto llevar a adoptar una actitud agresiva ante la presencia de otros perros. Es importante, si llegase a ocurrir, realizar un adecuado trabajo para tratar ese trauma de lo contrario la conducta y sobre todo la agresividad puede aumentar.
Muchas veces los dueños tratan de “solucionar” el problema evitando que su perro se junte con otro. Craso error.

-Agresivo por ser protector. Son perros agresivo que tiene una conducta agresiva respecto a su espacio,  juguetes, comida y todo lo que siente que es de su propiedad. En estos casos tratan de defender todo lo que sienten  les puedan quitar  y/o amenazar su tranquilidad. La mejor forma de trabajar esta conducta es desde cachorro, antes de que aparezca. Por ejemplo jugar con su plato de comida quitándoselo o devolviéndolo en diversas situaciones, lo mismo con sus juguetes.
Si ya tiene esa conducta se debe hacer un trabajo de desensibilización premiando todas aquellas situaciones en las que no presenta agresividad, trabajándolas en distintos ambientes.

¿Y cómo mezclarlo con otros perros?

¿Te has fijado que durante el paseo hay perros que cada vez que se topan con otros se ponen violentos y agresivos? Bueno, sobre esos perros hay que generar un cambio en su conducta. La mayoría de las veces esas conductas y el recrudecimiento de las mismas es responsabilidad de los dueños.

Una de las cosas más importantes es evitar el castigo. Sólo más violencia. Esto, porque va a percibir la presencia de otro perro como un gatillador de los castigos, lo que lo hará aún más inseguro la próxima vez.

El dueño tiene que enseñar al perro agresivo en base a acciones y situaciones positivas,  cuando se acerca a otro perro y se porta bien, hay que felicitarlo y premiarlo. El objetivo es generar confianza. Que nuestro perro pase de pensar: “Ohhh no, viene un perro. Tengo que alejarlo”, pasando por: “viene un perro y no me va a pasar nada”  hasta llegar a: “viene un perro, qué rico. Lo voy a pasar bien”. Hacer esto paulatinamente hará que sienta menos necesidad de agredir.

Cuando se logra este primer paso, cambio de conducta durante el paseo, puedes comenzar a introducirlo de a poco en espacios con otros perros. Tienes que hacerlo de forma pausada. Selecciona cuidadosamente con qué perros comenzarás a juntarlos. Por ejemplo no debería juntar macho con macho o con peros dominantes. Elige perros tranquilos, amistosos, sociables, que den señales de calma y que, por lo general,  logran que el perro agresivo no se sienta amenazado.

Parte juntándolo con un perro. Cuando sientas que el “horno está para bollos” puedes introducir otro perro más. Evita en esta etapa a los perros dominantes. Busca establecer juegos entretenidos entre los  perros. Esto ayudará a construir una asociación positiva.
La presentación inicial entre tu perro y otro de su especie debe ser cuidadosa, evita el cara a cara inicial,  primero déjalos que se olfateen el trasero esta es la forma de reconocimiento adecuada entre ellos.
Siempre es recomendable conseguir ayuda especializada para desarrollar un plan de trabajo adecuado para tu perro.

¿Y que juegue en una plaza?

Esta etapa es la más difícil y deberías intentarla cuando ya se ha realizado el trabajo ya indicado. Un parque es un lugar complejo para un perro agresivo, pero siempre se puede hacer una inserción.
Considera que los traumas son muy difíciles de borrar y que si bien podría parecer algo olvidado una nueva mala experiencia puede volver a gatillarla.
Lo primero es planificar su inserción. Establece un objetivo, por ejemplo: día 1 que se acerque a olfatear a algunos perros sin temor. Asegúrate de que esos perros serán una buena combinación con el tuyo. Habla con sus dueños y explícales el trabajo que estás haciendo para que ellos colaboren. Genera algún tipo de juego. Usa una correa larga para que tenga libertad pero sin que pierdas el control en caso de que tu perro se asustase y partiese corriendo a cualquier lado.
No lo sobre exijas. Sólo implementa el trabajo para cumplir con el objetivo. El día 2 será otro día, otro paso a dar.

Importante a tener en cuenta: paciencia, mucha paciencia y siempre trabajando en positivo.

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1
Te ayudo, guauf
Perritorio responde
Hola!!
Gracias por escribirnos, ¿en qué podemos ayudarte :)?